
Por eso viajamos a Colombia. Fuimos a buscar el café hasta donde empieza su historia.
Nos sumergimos en las montañas de Quindío y Valle del Cauca para conocer a quienes producen nuestros cafés, recorrer sus fincas y elegir directamente en origen los granos que queríamos traer a RUFFO.
El olor a tierra mojada, las cerezas rojas entre los cafetos y la taza que le da perspectiva a todo lo que hacemos en nuestro tostadero: porque para nosotros, saber de dónde viene cada grano y quién lo produce no es un detalle. Es una parte fundamental de lo que hace a un buen café.
Este lanzamiento cuenta las historias de origen en Colombia, en las fincas El Silencio y La Esperanza. Desde allí, cuatro cafés emprendieron su camino hasta nuestro tostadero en Rosario. Cuatro cafés diferentes, con sus propios procesos, perfiles, aromas y sabores.
Las montañas del Quindío aparecen entre caminos, cafetales y pendientes.
Ahí conocimos a Sara Gutiérrez, productora de quinta generación, y la Finca El Silencio, una finca familiar en Buenavista donde el café forma parte de la historia de la familia desde hace generaciones.
Sara se crió entre café. Se formó, estudió los procesos detrás de cada grano y descubrió nuevas posibilidades en la finca que conocía de toda la vida: experimentar y transformar el café a través de sus procesos.
Así, comenzó a construir su propio camino, explorando fermentaciones y nuevas formas de procesar el café sin dejar atrás la tradición familiar.
Cinco generaciones de historia. Una nueva forma de continuarla.
Durante nuestra visita probamos distintos cafés de Finca El Silencio y conocimos de cerca esa búsqueda. De ahí elegimos dos perfiles que nos llamaron especialmente la atención.
En el Valle del Cauca conocimos Café Granja La Esperanza, una organización colombiana reconocida mundialmente por la calidad de sus cafés.
Su historia comenzó en 1945, como un proyecto familiar en la Finca Potosí. Con los años, creció hasta convertirse en una organización de gran escala, con distintas fincas, variedades y formas de trabajar el café.
Hoy, Granja La Esperanza combina décadas de experiencia con una búsqueda constante de innovación, explorando variedades especiales y nuevos procesos de fermentación.
Además, a través de su Programa Comunitario, trabaja junto a pequeños productores de la región, compartiendo conocimientos, buenas prácticas y herramientas para ayudarlos a producir cafés de calidad.
De Granja La Esperanza seleccionamos dos cafés para RUFFO.
Después de recorrer las fincas, conocer a quienes producen y probar los cafés en origen, llegó el momento de traerlos a casa.
Los cuatro cafés viajaron desde Colombia hasta Rosario, donde empezó una nueva parte de la historia.
En nuestro tostadero trabajamos cada perfil para encontrar el punto de tueste que mejor exprese todo lo que descubrimos en Colombia.
Y ahora, empiezan un nuevo recorrido: llegar a supermercados, cafeterías y barras cafeteras de todo el país.




